"Rome Rome Rome Rome
Focus, looking forward the Colosseum..."
...Y toca acabar la esta trilogía con la eterna, grande, mágica, histórica, sabrosa, preciosa, tremenda, clásica, moderna, monumento en sí misma... y podría escribir toda una entrada simplemente calificándola, Roma. Me encanta. Una de las ciudades que más me ha llenado cuando en ella he estado, pues ella ha terminado estando en mí.
Y de la paz al bullicio, de nuevo al Adriático para encontrarnos con Split, la más ciudad de las ciudades visitadas. Punto de encuentro de la hinchada de toda la costa en el estadio del Hajduk, lugar donde salir de noche y bien de noche, sitio donde invadir las aceras para aparcar "bien" el coche y sorprendentemente, ciudad en la que descubrir el poder de antaño en su cultura y casco antiguo. Split, aparentemente prescindible resulto no serlo tanto y en especial el apartamento Cordis y la familia que lo gestiona. Gracias a Joxipa, la Mamma y sobre todo a Shandra- Estar allí resultó lo más parecido a estar en casa, con la mirada de la ama constante en el cogote, con un "come, hijo come", un "no hagas ruido" o "portate bien" a cada instante. Aunque parezca lo contrario, recomendable.
Mágico y al alcance de pocos está despertar y galopar entre estrechas calles y callejones siguiendo flechas que te guían a la inmensa plaza San Marco al amanecer cuando aún las cafeterías abren y los turistas escasean en la isla mágica. Calles, gran plaza, zancadas junto al adriático viendo descender de los barcos a los turistas en su mayoría asiáticos y allí, más allá, aún más al este, justo al tomar la curva antes de cruzar uno de los centenares de puentes, se encuentra el parque de Rimembranze. Un lugar poco visitado, menos veneciano y por tanto más, más real que muchos de los megaturísticos sitios de la isla, pero un lugar necesario al que escapar si uno quiere encontrarse, si desea ser el extraño, si no desea saludar a un vecino con la camiseta de la Behobia, pero al hacerlo se sabe especial y propio, en un
No es de extrañar, por tanto, que tanta gente haya querido huir de ese centro de la mitad del medio y generar otro tanto un poco más allá, a pesar de que entre medias hubiese quien prefiriese acabar consigo mismo al cruzar el North Bridge y quedarse por tanto sin disfrutar de la New Town. En ella se encuentra todo lo que una capital de país puede o ha de tener y a la vez, multiples curiosidades como el capricho de construirse un edificio dentro de otro como hiciera Bill Gates no hace tanto, todos esos pubs que en cada corner puedes encontrar con música en vivo casi todos los aterdeceres del año y sobre todos esos enormes jardines de West Princes Street.
No cabe duda de que una vez llegados allí, escapar del bullicio y adentrarse en la Escocia profunda es un deber. Para mí en cambio fue más un debe, un "space mountain" particular. Con una excursión en rebaño, uno se hace una idea pero muy posiblemente no a la idea. Sí, conoces las Scotish cow, algún que otro Loch que llama la atención, intercambias parte de tu ser con alguien a quien has de decir "excuse me?" tres o cuatro veces antes de decir "yeah", pero te queda la impresión de haber visto los Pirineos en Peñas de Aia. Razón de sobra para volver al lago Ness, a conocer la noche y los estadios de Glasgow y sobre todo esas ganas locas de cruzar las Hightlands hasta llegar a Inverness. 


