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2017/08/10

WELCOME HOME PROJECT

Ya he soñado, ya he proyectado, ya he pasado horas y horas en la sala de espera de la felicidad y ya tengo de donde a donde rodar este verano: Burgos-Oiartzun será el trayecto. El más corto de los viajes de Orbi, el más cercano de los caminos realizados, el valor de las pequeñas grandes cosas.

Obviamente pretende ser un viaje en el espacio, pero por primera vez también un viaje en el tiempo. Quiere ser, como siempre, una excursión al interior de uno mismo, y a su vez como novedad, un llegar a aquellos que quiero y me quieren

Espacio por la distancia, por el reto de superar una vez más la barrera de los 100kms en una etapa, por seguir la cola de esas flechas amarillas que este verano de nuevo me encontraron y atrayeron.

Viajar en el tiempo también, sí, porque empezar en Burgos no es casualidad. Me ha resultado fácil imaginar viajes pasados que generan el hoy, una línea con inicio en Medina de Rioseco y final en Oitz y viceversa, otra que nació en Jerez de la Frontera y llegó hasta Irun y al revés. Ambas se cruzarían en Burgos y es por eso que el sueño partirá esta vez desde allí.

El viaje a uno mismo no necesita de mucha explicación. horas y horas conmigo mismo, trascendiendo, sintiendo, superando retos, escogiendo ese placentero sufrimiento opcional.

Y sobre todo, llegar a ellos, a vosotros, a los que fueron, son y serán, por los que soy. He llegado a catedrales, grandes capitales, ríos, mares, faros, grandes monumentos y hasta a otros continentes. Pero esta vez no, esta vez quiero llegar a los que quiero, pues no creo que haya nadie mejor en quien creer, ni mayor capital que poseer, ni más grande sensación de eternidad de la que disfrutar, ni más agradable luz por la que dejarse guiar, ni mayor monumento que admirar. Sois mi único continente.

A los que queráis y podáis estar en algún kilómetro, os espero en la Catedral, en Cova, como no, en un lugar donde comprar muebles y zapatos baratos, junto a viñas y a Frank Gerhy, en la Navarra profunda de nuestros antepasados, descendiendo Leitzaran, en la Concha y sobre todo, disfrutando de un baño en la piscina de toda la vida antes de una Barbacoa en compañía de los mejores. Y a los que no podáis y queráis se os echará mucho, mucho, mucho de menos, que es más.


EMAIOK AZKARREGI!!!


GALICIA

Praia das Catedrais, Torre de Hércules, Costa da Morte, Eterna Santiago, Rías Baixas, Islas Cíes... podría acabar aquí mi entrada. Todo dicho. Pero sigo: Pulpo a feira, pimientos de Padrón, empanadas varias, raxo, tarta de Santiago, buen pan, chorizo con un toque picante en una playa frente al Atlántico, queso de tetilla, Albariño, Ribeiro, filloas, zamburiñas, navajas, flan de queso, carne de Betanzos y hasta tortilla de patata y chistorra. Más que todo dicho... menú completo y nunca mejor dicho.

Pero hubo todo esto, sí, y más, mucho más. He aquí la esencia de dicho viaje: poder mirar al cielo, hacerlo y ver estrellas, dejar de hacerlo y seguir viéndolas en platos, copas y hasta en sonrisas y miradas de complicidad máxima.

Y es que tras grandes viajes, Galicia podía quedar un poco pequeña, tan cercana y hasta creía que conocida. Nada más lejos de la realidad. Los lugares conocidos volvieron a impresionar más si cabe y los desconocidos enamoraron, la comida típica tradicional tan buena o mejor que siempre. Hasta aquí todo según lo previsto, pero es entonces cuando aparece Marcelo y hace su casa nuestra, ayudado por Martín, por Javier, cocinando como siempre, con cuchara de palo, cocinando como nunca: Bonito de Burela, encurtidos y vinagreta de tomate seco, Huevo, queso San Simón y migas de pan, Frambuesas de nuestro huerto, kéfir y menta, Dim-sum de orella y gambas, patata puerro, yema de huevo casero y tocino ibérico, Ensalada de tomates bombón con ajoblanco y sorbete de rocoto o Steak tartar de solomillo del país... metáfora gastronómica hecha viaje, sentimiento, simbiosis en estado puro jamás antes sentida.

Va a ser que esto también es GALICIA y no lo sabía... va a ser que esto es la VIDA y no lo sabía.


2012/09/26

ROTA VIZANTINA. LISBOA-CABO SAN VICENTE


A veces se recuperan sensaciones y recuerdos haciendo de ellos compañeras de viaje. Uno se lanza y comienza aquello que finalizo, alargando aquel mismo placer o quizá generando uno nuevo.
La Praza do Comerçio que nos vio arrivar, ahora me ve partir a través del Tajo camino de Setubal donde de nuevo embarcarme para, sorteando medusas, vencer a Aquilés invadiendo Troia.

Con el sol de compañía y una eterna duna a mi derecha que me impide ver el océano me voy adentrando en lo más parecido a la "Ruta 66", al menos hasta encontrar en Melides un oasis en forma de magnum.

Sines desespera, que no espera, con su industria y sus enormes barcos, así que lo mejor es adentrarme en la "rota" de verdad y viajar junto a la costa para llegar a Porto Covo. Rota Vizantina en estado puro, donde conocer buena gente y descansar.

140,84 km
6:34:25
21,42 km/h

Entre paisajes rurales, ovejas y vacas uno llega a la bella Vila Nova de Milfontes para después introducirse en un Parque Natural donde subir y bajar hasta llegar a Aljezur, donde no existe le bajar sino únicamente el subir para llegar a su castillo, contemplar vistas y saber que no eres el único viajero solitario que hace del "walk alone" algo más que una canción.

De allí vale la pena llegar hasta Praia Arrifana donde descansar y disfrutar de un bañito, sus acantilados y, ante todo y sobre todo, de una preciosa puesta de sol.

106,75 km
5:17:12
20,19 km/h

Despertar sabiendo que a pesar de la sonata de viento nocturna la etapa del día a priori es algo así como el paseo triunfal por lo Campos Eliseos en el Tour, anima a uno a coger la bici y ponerse a rodar cuanto antes, aunque los ánimos pueden desaparecer si el viento te empuja por un costado o incluso si te saltas el desvío necesario para rodar unos cuantos kilómetros menos.

Vila do Bispo se aparece en el momento justo en el que degustar unas fresas, un buen platano, chocolate... y a la vez se convierte en el lugar en el que surge una pequeña y subsanable averia y muy especialmente en el pueblo perfecto en el que conectar con las marcas rojas y blancas que conducen a uno hasta esa ansiada y deseada esquinita del mapa: Cabo San Vicente... e incluso más allá.

101,11 km
5:16:64
19,17 km/h

Fin, horizonte, faro, luz... Jarraitzen dut argiak pizten...

2012/08/17

XANTI - FISTERRA

Día D, marcado en un calendario aún por crear en rojo, o quizá en azul color del mar que espero "conquistar" dentro de unas seis horas divisando la Costa da Morte y en consecuencia, el primero de los faros con los que encender las luces, Fisterra.
Orain arte egindako ibilbideetan beti gustatu izan zait toke pertsonal bat ematea, ezberdina den zehozer asmatzea eta kasu berezi honetan ez  da gutxiago izango. Aurreko gauean Santiagoko alde zaharretik buelta batzuk ematen egon nintzen, eta bai, "praza do Obradoiro"- n ere egon nintzen, ibiltari, peregrino askorentzat leku majikoa, berezia, eta ez dut esango niretzat berezia ez denik, bertan bukatu baitzen gure lehenengo "bizibidaia", baina ez, ez... benetan berezi sentitu nintzen "Praza do Quintana"-ra heldu nintzenean. Ez nekien ordura arte, baina une horretan bertan sentitu nuen hurrengo egunean handik hasiko zela "Fisterrako konkista", plaza horretan garai batean bizi izandako "erronken" lorpena eta batez ere orduko irrifirrak berpizteko toki ezin aproposagoa zela.
Otras rutas han ido acompañadas de mapas perfectos, de horas de trabajo frente al ordenador en las que preparar las rutas a conciencia. Esta vez no. Esta vez confío en que las flechas amarillas me guíen, que el resto de peregrinos me marquen el camino e ilusamente en un rollo de papel de cocina escrito la noche anterior con la lista de pueblos por los que pasar de forma ordenada. Pues bien, ni flechas, ni peregrinos, ni mucho menos el papel de cocina... Nada más lejos de la realidad. Prácticamente nada de lo que debería guiarme lo hace en todo el camino. Las flechas las pierdo antes de cubrir el par de kilómetros de recorrido; encuentro un par de peregrinos aragoneses que van en bici y me guio un tramo por ellos, pero en seguida ellos buscan el camino original y yo me despido de comentándoles que seguiría al menos un "tramillo" más por carretera para poder hinchar las ruedas de Orbi en alguna gasolinera; conclusión, no vuelvo a ver más peregrinos hasta encontrarme a escasos diez kilómetros de Fisterra; Y mi último punto de confianza, mi listado de pueblos escritos sobre papel absorvente... poco o ningún valor llega a tener en todo el trayecto, de la veintena de pueblos que debería de pasar creo consigo pisar tres, a lo sumo cuatro... Uno de ellos, importante eso sí, Negreira a unos 21 km de "Xanti", último lugar que sitúo en mi mapa mental de situación, y es que de Negreira hasta Cee, es decir en un tramo de unos 60 kilómetros no sé por donde me desplazo. Sigo los carteles que marcan Fisterra o Muxia en la carretera, pero no consigo situar ninguno de los pueblos por los que transito y por supuesto ni rastro de flechas amarillas ni peregrinos.
Bidea denbora guztian goraka eta beheraka doa, "Tipical Galicia" esan dezakegu, zonalde laurik gabe eta errepide zuzenak izan gabe. Eguraldia ez da txarra, askotan eguzkia ikusten da eta, baina bidean hiru aldiz euri tanta batzuk ere sentitzen ditut bizkar gainean. Esandakoa, Galizia bere osotasunean.
Berrogeigarren kilometrora heltzen naizenean nire hankak gogortuta bezala sentitzen ditut, nekearen lehengo seinaleak dira, ez azkenak ordea. Ez daramat gainean guaza asko jateko, banana batzuk, nektarina bat eta atzoko ogi gogorra. Edozeinek pentsa dezake hori ez dela egokiena horrelako ibilbide bat egiteko eta ez naiz ni izango kontrakoa esaten duena, baina ezin dugu imajinatu zer nolako gaitasuna daukaten platanoek... ikaragarria da sentitzea nola gorputza berpizten den bi banana hartuta, hori eta ogi puska bat jan eta azkeneko kilometroko sentsazio eskasak erabat aldatzen dira, berriro ere indarrakin sentitzen naiz, hanakak arinak dauzkat eta neure burua konbezitzen dut gutxienez 70. kilometrora arte joateko gelditu gabe.
Cambiado el chip, positivando la mente gracias a la comida y también a que de repente aparecen un par de carteles que marcan Fisterra y me confirman que tan perdido no estoy, continua el trayecto animado y con una cadencia de pedaleo maja. Es más, en medio de la nada aparece el lago de Fervenza, uno de esos puntos que tenía situados en mi mente, uno de esos lugares por los que pasar según el papelito de cocina, eso sí, supuestamente debía de quedar a mi derecha y curiosamente, o no, soy yo el quedo a su derecha. Ese hecho y que la mayoría de carteles indican Muxia en vez de Finisterre, me hace pensar que me encuentro más al norte de lo debido, pero al menos creo no estar tan perdido como pensaba.
Tras una subida que resulta ser la más importante de todo el recorrido creo divisar al fondo una zona gris que bien podría ser el mar, eso sí, en medio aún mucha tierra que recorrer, aunque en desnivel favorable. Descenso, llaneo, giro hacia la izquierda, es decir, al oeste, sentido básico de la ruta y casi sin darme cuenta Cee, pueblo donde el Atléntico se aparece ante mis ojos.
70 km baino gehiago egin ditut, baina indarrakin sentitzen naiz, bazkaltzeko gelditu beharrean nahigo dut aurrera jarraitu eta merezitako bokata Fisterrako itsasargian bertan dastatzea sari gisa. Esan bezala, itsasoa bertan daukat, Fisterrako herria ikusten dut hurruntasunean, ez dago galtzeko arriskurik, istsasertza jarraitzea besterik ez da, hori bai azkeneko 15 km hauek alpaz beteak daude, gora eta behara, denbora guztian, espero baino gogorrago egiten dira. Saiatzen naiz jadanik ikusi ditudan gezi horiak jarraitzen eta baita lortu ere zenbait kilometrotan. Fisterrako herria nire gurpilen azpian. Bertan bueltako autobusaren ordutegia ziurtatu eta emakume jator baten laguntzarekin ogia erosi bapo bazkaltzeko helmugan.
Lo cierto, es que encuentro poca gente por el camino, pero aquellos con los que interactúo resultan ser buena gente, gente especial. Un hombre al intentar coger las flechas que marcan el camino me dice que van a Muxia no a Fisterra y ya de paso me pregunta que de donde soy y que él conocía el País Vasco, porque en los catorce años que trabajó en Suiza pasaba por allí parando en Irun para cambiar de autobús. Un par de personas sin yo decirles nada, en seguida me gritan desde la otra punta del pueblo diciendome que ese no era el camino correcto, que era la siguiente bifurcación a la izquierda; y por supuesto, la citada mujer ya en Fisterrame que me guía hasta la panaderia y en el trayecto, me cuenta media vida, que si tiene unos pisos que alquila, que si su marido es un buen hombre que trabajo mucho en su momento, él era marinero, que si su hijo, Alfredo, tiene un móvil de trescientos euros y un ordenador estupendo desde el que de vez en cuando ve gratis a su hija, María Lourdes, a través de una camarita, La Lourdes es una buena chica de treinta y un años que vive en Lanzarote y que no tiene suerte con los hombres, que ni fuma ni bebe... bla, bla, bla... la cosa es que la mujer se despide apuntandome en un papel el nombre y los dos apellidos de su hija para que la busque internet proque "es tan buena... y es modelo... y yo parezco tan majo...". En fin buena gente, pero lo dicho, especial.
Eta azkenean bai, alforjak txorizoz, txokolatez eta ogiz betata edukita, malda gora diren azkeneko 3,5 kilometroak egiten ditut. Itsasoa ezkerraldean; mendi magala eskubialdean; kilometroak, bizipenak atzean; itsasargia aurrean eguzkiarekin batera; ilusioa, poztasuna... Argia, bertan.

DONIBANE GARAZI - RONCESVALLES

Hasten da jardunaldia, aspaldian nire buruan zebilen eguna. Argiak pizten hasteko "Xanti bidearen "lehenengo" etapa" egitea nahi nuen. Saint Jean de Pie de Port-etik atera Roncesvallesera heltzeko asmoarekin. Ez dira kilometro asko, 25 bat agian baina hori bai gehienak malda gora.

Donibane Garazin egotea majikoa ematen du, ipuin batetik ateratako herri bat dirudi, benetan polita, bertan argazki pare bat atera eta bidoia urez bete eta pedalei eragiten hasten naiz.

Etaparen laburpena egitea benetan erreza da, lehenengo kilometro batzuk nahiko lauak berotzen hasteko, mugara heldu eta hortik aurrera gora, gora eta gora 1.000 metrotatik gora aurkitzen den Ibañetako gailurrera heldu arte eta hortik aurrera bizpahiru kilometroko gozamena Orregara heldu arte.

18 kilometroko igoera, benetan gogorra, hasieran oso ondo sentitu naiz, Valcarlos-Luzaidetik ikaragarri ondo pasa naiz, banekien maldak gogorrak zirela baina sentsazioak onak izan dira. Poliki-poliki aurrera jarraitu dut eta indarrak ia konturatu gabe desagertzen joan dira eta mendateko azkeneko kilometroak luzeak egin dira, benetan gogorrak, azkenaldiko kurba bakoitzean mendatearen gianekaldean dagoen Roldanen harria ikustearekin amesten nuen, baina hau agertzea kosta egin da baina azkenean azaldu da eta pixkat beranduago Orreagako Kolegiata eta baita txistorra bokata ederra eta bi "coca-cola" ere.

"Lehenengo" etapa beteta, lehenengoa izan ez arren. Zirkuloa itxiko duen Saint Jean de Pie de Port konkistatuta.

2012/08/15

ARGIAK PIZTEN



Este proyecto llevaba tiempo en mi mente, había expresado alguna vez mi deseo de completar la vuelta a la península Ibérica. De hecho, surgió casi sin querer cuando Izaro y yo nos propusimos realizar la Vía de la Plata y fuimos a la casa de cultura de Okendo donde se encontraba la Asociación de amigos del Camino de Gipuzkoa. Aquella tarde fuimos a pedir información y por desconocimiento, quizá vergüenza o... o... no sé muy bien por que, pero al decir que realizaríamos la Ruta de la Plata dirección Sur y preguntarnos la mujer "¿por qué?" a mí no se me ocurrió otra cosa que decirle más que ese hecho entraba dentro de un proyecto más amplio que era dar la vuelta completa a Iberia. Siempre se me ha ido un poco "la flapa", como diría mi amigo Igotz, aquel día más si cabe.
Un año más tarde tras finalizar el "Portu LANIK Expedition Team" en Lisboa, ambos pasamos unos días en el Algarve y es allí donde descubrimos Cabo San Vicente, una esquinita en el mapa abierta al horizonte, al todo y a la nada, y que por ello nos abrió la mente, quizá los ojos, para acabar alguna de nuestras grandes rutas mirando al mar; no en vano, un año después en Italia, nos marcamos como uno de los objetivos cruzar el país de este a oeste, de mar a mar, del Adriático al Tirreno. Aquel final en Marina de Pisa tuvo su simbolismo, cierto sí, pero es innegable que no la belleza ni esa deseada sensación de llegar "por fin al fin".
Ahora quizá llega el momento de renovar aquellas ilusiones, aquella idea que surgió de una tontería queriéndose convertir en algo grande. Deseo prolongar aquellas huellas dejadas en el camino, estas marcas que encuentran en mi ser, para sentirme lo más cerca del horizonte posible, para seguir encendiendo luces.
Hoy no comienza sino que ve la luz el proyecto Argiak Pizten.