
2017/06/26
2017/05/14
VANESSA CARRASCO
«Mi cuerpo empezó a quemarse por dentro y por fuera, me moría y nadie sabía qué me pasaba»
Vanesa reconoce que para superar el calvario que vivió hace falta «una fuerza que ni yo pensaba que tenía».
Esta joven de Errenteria se lo jugó todo a un fármaco sin garantías para sobrevivir a una enfermedad rara.
Vanesa Carrasco sufrió un brote que le llevó a permanecer ingresada 49 días. Aún hoy sigue luchando contra las secuelas.
Vía diariovasco.com - noticia aquí
«De pronto me quedé ciega. No podía hablar y me costaba mucho respirar. Me estaba quemando por dentro y por fuera». La historia de Vanesa Carrasco es de esas que superan ampliamente la ficción. No solo por la concatenación de desgracias, sino sobre todo por la entereza y la fuerza con la que ha sido y sigue siendo capaz de superar cada una de ellas.
Esta joven de Errenteria nació con espina bífida meningocele. Esto le provoca problemas de riñones y va perdiendo sensibilidad en las extremidades inferiores. Aunque puede ponerse de pie, cada vez le resulta más complicado. La suya es la versión grave de una enfermedad degenerativa que le hizo a los once años empezar a utilizar muletas. Un año después, una operación que no obtuvo buenos resultados le dejó en silla de ruedas, un estado al que iba a llegar de todas formas, pero no tan temprano.
Vanesa se volcó en el deporte adaptado, concretamente en la natación, y cursó trabajo social. Pero en 2012 le diagnosticaron lupus eritematoso sistémico, una enfermedad que hace que el sistema inmunitario ataque a las células y tejidos sanos, lo que unido a las dolencias propias de la espina bífida, su afección a los órganos se agravaba. «Esto me hace estar cansada, tener fatiga, tener fiebre muchos días, artritis, que se me caiga el pelo, ser fotosensible...». Esta enfermedad crónica le obligó a estar durante 2012 y 2013 en una «montaña rusa» de ingresos y recuperaciones con una media de cinco visitas a Urgencias por año. Una vez equilibrada, con la correspondiente medicación, consiguió mantener cierta calidad de vida, «aunque siempre con mucha precaución, porque nunca sabes cuándo te puede llegar un nuevo brote», expone.
Brote sin diagnóstico
Sin embargo, si algo ha aprendido esta joven de 28 años es a leer las advertencias de su propio cuerpo. Era julio de 2015 y Errenteria estaba inmersa en la celebración de las Magdalenas. Días de mucho calor, de dormir menos de lo habitual y comer de forma desordenada. A priori nada del otro mundo durante las fiestas. Pero una noche, Vanesa empezó a encontrarse mal. Le subió la fiebre, un plomizo cansancio se apoderó de ella y se le quitaron las ganas de comer. «Mi cuerpo me estaba advirtiendo de que venía otro brote», relata. Pero dos días seguidos con una fiebre superior a los 40 grados y una dificultad al respirar poco habitual le hicieron dudar de que fuera lupus.
Esa misma noche empezó el calvario. Dormía junto a su madre «porque me encontraba muy mal» y a las cinco de la mañana «empecé a notar un ardor tremendo en los ojos. Le dije a mi madre que encendiera la luz y de repente lo veía todo blanco. Esa sensación no la había tenido nunca y estaba segura de que no era lupus. Fue un momento horrible que no se me olvidará en la vida», asevera con la misma seguridad con la que lo pensó dos años atrás.
Una ambulancia le trasladó rápidamente a Urgencias del Hospital Donostia y en menos de una hora estaba ingresada en la UCI. No sabían qué le estaba ocurriendo, pero era incapaz de ver, de hablar, de respirar y su piel y tejido interior era víctima de una reacción similar a una quemadura. Primero fue poniéndose de un color oscuro, pasó a ennegrecerse, después salieron las ampollas y por último, el 90% del interior y exterior de su cuerpo se quedó en carne viva. «Me vendaron de arriba a abajo. Solo tenía los ojos y parte de la boca destapados. Me iba. Y no sabían qué medicamento proporcionarme para frenarlo». Recuerda que un día le entró un momento de histeria, de pánico, en el que intentó arrancarse la vía y marcharse de allí. Pero no pudo.
Al cabo de una semana, los médicos decidieron trasladarle a la Unidad de Quemados del Hospital de Cruces en Bilbao. Salió en helicóptero desde el parque de Bomberos de San Sebastián. «No podía ver ni hablar y a duras penas respirar. Estaba vendada entera y solo oía el ruido del helicóptero que era todavía más intenso al no poder ponerme los cascos por tener las orejas en carne viva. Durante el trayecto solo pensaba 'aguanta que es media hora'».
En Cruces permaneció quince días ingresada en la UCI. No tuvo los momentos de pavor de los días previos, «pero lloraba a diario» y fue uno de los momentos más duros. «Estaba sola 23 horas al día, sin ver ni hablar. Coger aire dolía. No sabía qué día ni qué hora era; estaba alejada de los míos; vendada de pies a cabeza; se me había caído el pelo y las uñas, y lo peor de todo, no sabía por qué estaba ahí, qué me ocurría, si saldría de allí y en caso de salir, cómo terminaría todo aquello. Fue horrible».
Las únicas partes de su cuerpo que no llegaron a 'quemarse' fueron el cerebro y el corazón. Cada 48 horas le advertían de que su vida corría peligró y que dada la gravedad de las heridas difícilmente superaría las próximas 48. Pero, frente a todo pronóstico, Vanesa conseguía superar cada barrera. «Todas las mañanas me repetía: Un día nuevo para luchar. Y por la noche: Venga, un día menos».
A las 8 de la mañana, un fisioterapeuta le obligaba a hacer ejercicios para aprender de nuevo a mover los brazos, piernas y a respirar porque solo el hecho de coger aire era como si le arañaran las vías aéreas. «A diario me tenían que cambiar el vendaje y limpiar las heridas. En teoría no podían tocarme, cualquier roce era un dolor horrible y me ponía a chillar, pero era la única manera de hacerme las curas», recuerda.
La joven errenteriarra insiste en que solo pensaba en que «tenía que salir de allí», pero reconoce que para superar el total de 23 ingresada en la UCI -entre su estancia en Donostia y Bilbao- «necesitas tener una fuerza que siendo sincera ni yo sabía que tenía».
Para sobrellevar los días pedía que le encendieran la tele, aunque al mismo tiempo le enfurecía porque le recordaba su ceguera. Las horas pasaban lentas y los días se hacían eternos. Se entretenía memorizando los botones del mando a distancia y cuando éste se le perdía, se arrancaba los electrodos para que le hicieran caso. «Aquello empezaba a sonar que parecía que me estaba muriendo y aparecía en la habitación medio hospital. Ahora lo recuerdo como una anécdota graciosa pero, en esos momentos, que me localizaran un mando a distancia me daba la vida», apunta al tiempo que confiesa que le entristecía pensar si su vida iba a pasar a convertirse en una dependencia absoluta de terceras personas.
La decisión más difícil
La «barra libre de morfina» en el hospital de Cruces le fue de gran ayuda para aguantar el dolor que tenía por todo el cuerpo y asegura que no le resultó complicado desprenderse de ella, aunque recuerda una notable diferencia entre el tipo de sustancia administrada en Bilbao y en Donostia, «donde me provocaba una sensación horrorosa».
Este analgésico ayudaba, pero su estado empeoraba, no iba a poder aguantar más y había que tomar una decisión. «Un día apareció mi madre llorando en la habitación con tres batas blancas, como digo yo, que eran el jefe, el jefazo y el súper jefazo». Le indicaron que había un antídoto que desconocían la reacción que podría causar en ella, pero que creían que podría revertir la situación. Eso sí, bajo su responsabilidad. «Si seguía tal cual, ya sabía lo que me deparaba y esa era la única posibilidad que tenía de salir. Recuerdo que mi madre me dijo llorando que hiciera lo que creyera oportuno», apunta.
Vanesa firmó el papel y se enfrentó a lo que considera uno de los momentos más duros de su vida. «Al fin y al cabo, mi gente ya se estaba mentalizando de lo que me podía pasar y este era el único 1% de posibilidad que tenía de vivir».
En la misma postura que las últimas semanas y con las vendas colocadas, le inyectaron la medicación. Se quedó inmóvil a la espera de que algo le sucediera, sin saber exactamente qué. Solo esperaba a que ese antídoto hiciera algún efecto sobre ella, con el temor de que la dirección fuera la incorrecta. «¿Funcionará? ¿Me dolerá? ¿Si me pica es bueno?», se preguntaba para sí misma con congoja. Como por arte de magia, su piel empezó a regenerarse al cabo de los días. «Solo espero que pueda servir a otras personas y no tengan que pasar por lo que yo pasé», confía.
A finales de agosto, le trasladaron de nuevo al Hospital Donostia donde permaneció 26 días en planta en la Unidad de Infecciosos. Ahí veía su vida a salvo pero se enfrentaba a otro muro. «¿Voy a vivir en silla de ruedas y ahora además ciega?». Al cabo de los días empezó a recuperar parcialmente la visión «y lo primero que hice fue pesarme y mirarme al espejo, lo que también fue duro porque no me reconocía y me impresionó mucho verme así», dice señalando que en la Unidad de Quemados de Cruces no hay espejos y que incluso prohíben a las visitas entrar con móviles.
Después de infinidad de pruebas y 35 días desde que acudiera a Urgencias por primera vez consiguieron dar con un diagnóstico: el síndrome de Lyell, una enfermedad rara que suele afectar al 30% del cuerpo, pero que en su caso las quemaduras del tejido interno y de la piel se extendieron hasta el 90%.
Al cabo de 49 días le dieron el alta, con la incertidumbre de qué le provocó la enfermedad y cómo prevenirlo, por lo que no descartan que le pueda volver a suceder. Le advirtieron de que el proceso de recuperación sería duro y dos años después sigue comprobándolo.
La piel se le ha regenerado pero le han quedado secuelas. «No puedo comer ciertos alimentos porque me duele. Mis órganos y el tejido del interior están llenos de cicatrices y eso hace, por ejemplo, que no pueda comer alimentos como galletas, carnes rebozadas o picante porque me suelen salir llagas en la lengua, que también se quedó en carne viva. Hay días que el agua me quema. Me he quedado ciega completamente del ojo izquierdo y tengo que estar pendiente de que no le ocurra lo mismo al derecho», enumera.
Cuando regresó a casa del hospital «se me vino todo encima». Tuvo que memorizar su ropa del armario y enfrentarse a que el simple hecho de poner un café podía terminar con la taza en el suelo. «Estoy en un aprendizaje continuo». Y no solo ella, también la gente que le rodea. «Intentan ayudarme pero sé que es difícil porque no es una situación sencilla de entender», confiesa.
En breve encarará una nueva etapa en su vida. Acudirá a la ONCE para recibir asesoramiento «y a tirar para adelante». «Venga lo que venga estoy segura de que no será peor de lo que ya he pasado», concluye con optimismo.
2017/05/09
PATAGONIA
"Partimos temprano a un mundo desconocido
Te volviste a dormir yo acariciaba tu pelo
Despertamos confusos más allá del silencio
En un sueño de oxido y faros perdidos
...Caminamos glaciares sobre ríos eternos
Y trazamos los planes hacia el infinito
Corrimos senderos hacia el pico más alto...
Descendimos a lo más profundo del mundo...
Y al regresar...
...todo es igual pero nada es lo mismo"
2017/05/08
ARGENTINA
"VidaYa". Pocas pseudopalabras podrán definir tan bien un viaje a Argentina. El viaje a Argentina. Este viaje a Argentina. Paraiso natural. Gente muy educada y agradable. Palabra. Carne...
Pretendía ser una sorpresa y no por esperada dejó de serlo. Expectativas ya altas que se vieron superadas principalmente por el sentimiento, por las vivencias, también por su gente y sin duda por su naturaleza.
Venir de estar más al norte que nunca allá por navidad, y en semana santa abrir el enorme regalo más al sur que siempre. Metáfora de mi nuevo mundo tan pequeño y tan grande a la vez, desde que aquella canción de Vetusta Morla con nombre de ciudad nórdica, me condujo a mí mismo y más allá.
Iguazú y su sonido. Verde y agua. Majestuoso, sublime, superior... pero es que estos adjetivos y más, los podría repetir casi a cada paso por la Patagonia o por los Andes. Hasta ese momento no había visto tanto poder natural en directo en la vida. La garganta del diablo resultó ser uno de esos aprendizajes que rompe esquemas, que necesita de asimilar, de vivir el momento de acomodar ideas y aprender lo pequeñito que uno resulta ser ante la inmensidad. Y pensar que tan solo una semana después volvió a ocurrir lo mismo en El Parque de los Glaciares...
Buenos Aires y su tango admirado y no bailado, La Boca El Caminito y sus colores. No me cautivó la capital y aún así resultó ser tan necesaria, tan esencia de lugar... Suciedad y desorden, siglos de historia en un intento de renovación en proceso, barrios muy marcados por su peso, por sus pesos, gente, mucha gente, y sobre todo tráfico, mucho tráfico. Lugar ideal para sentir de nuevo, lo básico que uno resulta ser ante la novedad al vivir lo nunca vivido. "VidaYa".
Sensaciones y silencio en El Hornacal, Sí. Interesante el cerro de los 7 colores, Andina Purmamarca, única Humahuaca, prescindible Salta y todo lo que podamos decir del resto de lugares próximos a Bolivia se quedan en nada con lo sentido en el mirador del Hornocal. Rompiendo fronteras de nuevo, 4.350 mts. quizá no llegue jamás tan alto, pero es que a lo que seguramente me cueste llegar también, es a poder escuchar de ese modo el silencio, a poder disfrutar de un cuadro perfecto de 14 colores y muchos más ante mis ojos, con la temperatura inmejorable, un cielo perfecto y una compañía ideal. Estoy seguro de que volvería una y mil veces allí y ninguna volvería a ser igual. Maravilloso, viaje más allá del lugar a un mundo de sensaciones.
Tierra del fuego, La Laguna Esmeralda, Redescubrir el poder de un faro, lugar donde encender las luces, donde terminar… o empezar. Donde comer una parrilla, empanadas, alfajores y sobre todo ese cordero no sé si fueguino o patagónico, pero ese.
La base de El Chaltén sin su Fitz Roy con la Laguna Torre gelida, El Calafate, y en especial el summum final de poder VIVIR más incluso que ver el Perito Moreno. Sin palabras. Todo lo que pueda decir es poco. Quizá debiera ser argentino para tener la facilidad de palabra necesaria y poder describirlo como merece.
Y aún así… aún así, me quedo con la sorpresa que sin serlo, lo fue, con el cariño, detalle e ilusión con el que se proyectó, se soñó, este viaje y finalmente se VIVIÓ.
¡Quéh bueno queh vinihteh! Quéh bueno quéh vinihteh… a mi vida, mi vida.
2017/02/03
2017/01/29
ISLANDIA... incluso OSLO, HALDEN, MADRID Y OIARTZUN
Cualquiera que hable de Islandia va a hablar de sus cascadas, sus aguas termales, su radical tiempo, su gente tranquila, los glaciares, icebergs y demás, y yo... yo no voy a ser menos, pero aún a riesgo a sonar arrogante, aquello pudo ser lo de menos aún siendo lo más grande que he visto en tiempo y de lo más grande que he visto en mi vida.
Seljalandsfoss, se apareció ante nuestros ojos casi sin saberlo al igual que aquel día que me enamoré de ella cuando apareció en la imagen de arranque de Windows en mi pórtatil. Soñé con verla desde atrás con el sol de fondo en un amanecer o anochecer de ensueño, me conformé con calarme entero impresionado por su poder; Skogafoss nos acunó con su sonido en la noche; y Gullfoss, nos abrió la mente en una demostración de que la naturaleza siempre será más grande incluso de lo que uno puede llegar a imaginar.
Jokulsarlon, uno de los lugares que más me han impresionado desde que puse los pies en esta tierra. Hielo con color de pitufo flotando en un lago inmenso. De nuevo una sensación de poder celestial en la tierra. Nunca antes tan cerca del cielo... jamás tan cercano al infierno. Y aún así creo que solo vimos eso, la punta del iceberg, y nunca mejor dicho,
Imprescindible resulta la prescindible Reikiavic, capital más septentrional de Europa. Identidad propia en la, seguramente, urbe menos identitaria de toda la isla.
Jamás había pasado tanto frío, no había sentido tanto calor salir de la propia tierra y aún menos había mezclado ambas sensaciones hasta hacerlas placer puro. Impresiona el geyser Geyser, aún más Strokkur, te sorprende la Secret Lagoon y tanto o más el Blue Lagoon.
Tanta lluvia, más nieve, aún más viento e incluso bellos momentos de sol y estrellas. Ni rastro de la aurora boreal soñada, en cambio, rastro sí de la aurora boreal vista. Pequeña en su proyección, tan grande en su valor. Kilómetros recorridos en su búsqueda, sueños compartidos hechos proyecto y camino aún sin ser realidad soñada. Enseñanza, moraleja, aprendizaje, crecimiento: La felicidad es un camino, no un destino.
Y en el camino estamos y en el camino queremos estar. Ya un día escribí que Islandia resulto ser el regalo en sí, envuelto en papel Gipuzkoano, celo Noruego y pegatinas de felicitaciones Madrileñas, que una vez despojado todo ello, el país del hielo hacía acto de presencia dejando ver el legado quizá más importante, y hoy en cambio, pasado ya un tiempo siento que incluso Islandia resultó ser una parte del envoltorio de lujo. El regalo esencial no fue sino el sentimiento compartido, el deseo de una VIDA en común.
LONDON AGAIN
I returned to London again. The more London I have ever seen, the less London I have ever lived. Maybe the place it was just an excuse, we were the essential, the big reason to stay in this case there, in the big city.
How special it could be any place, any apartament if you want to be. You can feel strange sometimes when you are an artichoke and you don´t know, but it doesn´t matter if you feel that she has arrived to you when you have shown your heart.
2016/12/09
BEHOBIA 2016
Una vez logrado el dar color a otro grano de la espiga en la etiqueta, uno reflexiona, echa la mirada atrás y ve una carrera con cabeza, lineal excepto en ese extraño bache entre Buenavista y Herrera. Recuperar las sensaciones de competición en la más importante de las carreras el año produce felicidad, saberse entero y capaz. Es cierto que no hubo récord, más cierto aún que no hubo sueño hecho realidad, pero sí hubo la convicción de que uno está muy VIVO, de que los proyectos se entrelazan forjando felicidad y bienestar tanto a nivel psicológico como físico.
Parciales
5km - 25:10
10 km - 25:48
15 km - 25:10
20 km - 25:36
2016/11/23
2016/11/10
DONIBANE LOHITZUNE HONDARRIBIA 2016
Urteak lasterketa honetan parte hartu gabe, urteak beraz maratoi erdi batean parte hartu gabe, egindako era honetako proba bakarra hauxe izan baita. Eta hirugarrenean heldu izan zen denborarik hoberena, beste mundu bateko marka izan gabe poztasuna erakartzeko aitzaki nahikoa. Saul hasieran taldekide izanda eta bukaeran bultzada txikitxo bat eman zidan laguna.
Laguntasuna bide, laguntasuna helmuga.
Denbora: 1:55:19
Erritmoa: 5:28
15KM DONOSTIA 2016
Retorno a los origenes, a la carrera especial que me acogió por primera vez allá por 2007. Tiempo positivo, aceptable, dentro de un querer más y no poder. De nuevo el crono dentro de la mesilla, de nuevo las sensaciones marcan el ritmo.
Tiempo: 1:16:14
Ritmo: 5:05
TXINGUDI KORRIKA - 50 SANTIAGOTARRAK
50 Urte beranduago kirolaren bidez ilusioak sortzen, aita bere garaian, seme-alabak oraingoan. Erronka handiena batentzat, entrenamendua beste batentat, guztientzat ilusioa
Tiempo:00:49:37
Ritmo:4:58
2016/10/14
LOBO HOMBRE EN PARÍS
"... Mientras está cenando,
junto a él se ha sentado,
una joven
con la que irá a contemplar
la luna llena sobre París..."
PARÍS
Unos días antes uno ve "París, Je t´aime", una serie de cortos que conforman un largometraje prescindible, y es cuando se dice a sí mismo que quizá sea mejor marcarse su propia historia, su propio cortometraje. Dicho y hecho. Día de trabajo intenso, compra de un par de libros que alimenten el sentimiento, tiempo incluso para salir a correr y volando a volar para antes de la "midnight" aterrizar en la "Gare du Nord" y dormir bajo el cielo parisino. Grande esa sensación de hacer el mundo pequeño.
Dormir, soñar, despertar, volver a soñar con los ojos abiertos, saborear un croissant, o dos, o cinq... pasear, filosofar, rozar el Pompidou, andar, descubrir L´Ouvre, mirarse, gozar en Les Tuileries, en Les Champs Elysés, triunfar en el Arco del Triunfo, no hacerlo en Les Apotres de Pigalle tras descansar un poquito, cenar italiano llegado de Asia en Francia, ir de compras de noche en el Boulevard de Clichy, tomar una cerveza belga, subir al cielo, soñar, seguir soñando de nuevo, redormir, siestear de buena mañana, visitar a la doctora, ir de picnic a "Champs de Mars" con vistas a la Torre Eiffel, perseguir el Sena, fotografiar Orsay, llegar a Notre-Dame, perderse en el barrio Latino, cerrar los jardines de Luxemburgo, el Panteón, saborear "soupe à l'oignon", "une reclete" y "profiteroles" bajo la atenta mirada de un Reno que inspira una navidad bajo la aurora boreal, querer ver la torre de noche y no hacerlo, sentir dolor, hacerlo olvidar, abrazar, brunchear en "Coquelicot", desear volver a hacerlo en otro par de sitios de la zona, encontrarse en Montmartre, divisar Paris desde el "Sacre Cour", probar queso verde, rosa y azul, seguir paseando, descubriendo, descubriéndose, conociendo, compartiendo, sonreír de nuevo, proyectar el futuro, despedirse en la estación y volver a hacerlo un piso más abajo.
Camino del sur, me encuentro en un dibujo y encuentro tras de él emociones que emocionan. Vida que da VIDA. Siento que el cortometraje toca a su fin. Siento que la película no ha hecho más que empezar, al igual que la colección de postales.
2016/10/01
EN BUSCA DEL MAGO
"...La real insumisión
es a tu propia libertad,
y en facultad mental
ser de alguien más
fundirse y ser lo mismo..."
MADRID, GIPUZKOA, FRANKFURT AND "MIND"...
And the journey continue, it goes on between dream and reality. My mind carry on flying from one place to another, dreaming everywhere I want to be near the sun, near my life, and not only in dreams, also in facts.
I came back to Frankfurt again, I need to be there and reconcile my own with some places in the city. I rediscovered Sachsenhausen, I forgot "The methadone center", I enjoy again Römemberg or Eisener bridge, I learn how special could be just a window, a corner in a doorway or a bathtub, I know Friedberg or Bad Homburg and his brewery but the most important thing I did it had been to descry the skyline from the other side of Main, in this case not alone. So close that I had seen in my dream when I passed by there the first time.
From Frankfurt I jumped to Madrid, to the Kingdom´s center. I went so fast, we staid so fast and I came back so fast too. Everything so fast but marvelous, special and sometimes strange but grate.
And my town, my city, my region again, unforgotable the thursday when I answer that I hadn´t anything special to do that weekend and finally everything I did, we did, it had been special. Sometimes I have spoken about how important it could be the small details in our life but in this case I should speak about how wonderful are the big facts in our life,
The journey is only in its firsts stage so I want to travel and to be totally unsubmissive...
2016/09/13
LIFE IS LIKE RIDING A BICYCLE
I was awake but dreaming in the day when both of us would be riding a bicycle in Luxembourg, just before to have a dinner in an elegant restaurant with the greatest views of the city...
ZUMAIAKO TRIATLOI HERRIKOIA 2016
Laugarren urtez Zumaiko ranpa horretan igeri egin baino, borrokatzeko prest, gainontzeko triatletekin eta batez ere neure mugekin. Lasterketa ederra eta oso ongi antolatutakoa, "alaitasuna" merezi duena eta baita disfrutatzea ere.
Igeriketa saio egokia, beste munduko lanik egin gabe, bizikleta gainean arin, gogotsu hasieratik eta zertxobait nekatuagoa bukaera aldean eta korrika saio ona orain arteko marka hoberenarekin bukatzeko: 00:42:28
Igeri egitea, bizikletan ibiltzea, korrikan egitea... Igeri egitea, bizikletan egitea, korrikan egitea baino askoz gehiago delako, barne indarrek, kanpo indarra bihurtzen direnean, mugak haustea egi izan daitekeelako.
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